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miércoles, 28 de febrero de 2018

A la caza del virus desconocido que amenaza a la humanidad

 Desde que se identificó el primer virus humano, el que provoca la fiebre amarilla, en 1901, se han descubierto 263 virus que infectan a nuestra especie. / skeeze (PIXABAY)

Desde que se identificó el primer virus humano, el que provoca la fiebre amarilla, en 1901, se han descubierto 263 virus que infectan a nuestra especie. / skeeze (PIXABAY)



El Global Virome Project plantea invertir 1.200 millones de dólares para identificar por todo el planeta más de un millón de microorganismos desconocidos.

 

España, Notiweb / ciberpasquinero

 

El virus que provoque la siguiente gran pandemia puede estar agazapado en el interior de un animal, esperando su momento para saltar al primer humano.

Eso parece que ocurrió con la última epidemia de ébola cuando un niño se infectó jugando con un murciélago.

La próxima vez que eso suceda, los responsables de salud pública comenzarán a trabajar para contener la propagación y se empezarán a diseñar vacunas y fármacos para combatir el microorganismo.

Pero, en ese momento, ya será un poco tarde y los científicos tienen planes para adelantarse a la próxima amenaza.

Ese es el objetivo del Global Virome Project (GVP), una iniciativa presentada recientemente en la revista Science que arrancará en 2018 y pretende identificar más de un millón de especies de virus durante la próxima década.

Esa información ayudará a comprender mejor la diversidad ecológica de los virus y conocer sus estrategias para saltar de unos animales a otros para provocar pandemias.

Desde que se identificó el primer virus humano, el que provoca la fiebre amarilla, en 1901, se han descubierto 263 virus que infectan a nuestra especie. Los responsables del proyecto, liderado por la ONG EcoHealth Alliance y USAID (la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional), calculan que quedan por descubrir alrededor de 1,67 millones de especies que habitan dentro de mamíferos y aves, los huéspedes más habituales de estos microorganismos. De esos, estiman que entre 631.000 y 827.000 tienen potencial para infectar a humanos.

 

Proyecto piloto

Desde 2009, la USAID ha desarrollado un proyecto piloto de grandes dimensiones bautizado como Predict con el que quería evaluar si es factible mitigar pandemias de forma preventiva.

Ha supuesto una inversión de 170 millones de dólares para construir 60 laboratorios y entrenar en técnicas para utilizarlos a más de 3.000 personas en 35 países. Esta nueva fase, identificar todas las especies víricas y evaluar el riesgo de que saltasen desde su huésped animal a nosotros, costaría, con los protocolos y la tecnología actual, más de 7.000 millones de dólares.

Sin embargo, los autores del artículo explican que sería posible identificar el 71% de los virus durante los próximos 10 años por unos 1.200 millones de dólares porque al principio es más fácil la pesca.

Los costes se multiplicarían para encontrar los virus más exóticos y los autores consideran que ese dinero "estaría mejor empleado en financiar medidas para combatir las amenazas más probables".

Además de "estudiar los lugares más recónditos de la fauna silvestre para detectar virus no identificados, habrá que ver cómo se derivan datos y conocimiento para saber cuáles de ellos suponen un riesgo mayor para los humanos", explica Miguel Ángel Jiménez-Clavero, investigador del Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias (INIA) y especialista en este tipo de amenazas.

Serán necesarios "estudios funcionales que permitan inferir estas características, saber a partir del comportamiento in vitro si va a ser más o menos peligroso para nuestra especie", señala Jiménez-Clavero. "Por ahora ese tipo de pruebas solo están disponibles para algunos virus como el SARS y el MERS", añade.

Los impulsores de la iniciativa comparan el GVP con el Proyecto Genoma Humano, que se convirtió en un catalizador para la innovación tecnológica que posibilitó la medicina personalizada que ahora se empieza a hacer realidad.

Además de acelerar el desarrollo de tecnologías que faciliten el descubrimiento de patógenos, el conocimiento acumulado durante la realización del proyecto permitirá diseñar mejores estrategias para controlar los brotes y es posible que ofrezca hallazgos inesperados, como virus que provoquen tumores o problemas mentales hasta ahora mal entendidos.

En esta época de movilidad sin precedentes, el ritmo al que los virus saltan de animales a humanos se está acelerando, produciendo un incremento exponencial del riesgo de nuevas pandemias y de sus impactos económicos.

Los riesgos de la falta de conocimiento están bien ilustrados por epidemias como la del VIH. Aquel virus, que ya ha infectado a 75 millones de personas, pasó de chimpancés a humanos en los años veinte en Kinsasa, la capital de la República Democrática del Congo.

Fueron necesarias seis décadas para que en 1981 la medicina identificase una enfermedad que se había expandido sin oposición por África, oculta entre las miserias del continente. El GVP puede hacer que la próxima vez que pase algo parecido la humanidad esté mejor preparada.

 

 

Enviado desde Correo para Windows 10

 

miércoles, 31 de enero de 2018

Hablando de impuestos

En la denominación coloquial de este pago, tanto la i de impuesto como la s de sol se escriben con minúscula.

Ciberpasquinero

Los tercermundisas mexicanos estamos hartos de escuchar hablar sobre impuestos y su subsecuente alza... tenemos, predial, impuesto al salario, al producto de salario (o como se le llema), impuesto a la alimentación, al valor agregado, etc, etc,etc.
Ahora los politicos y ecónomos del primer mundo.... propiamente dicho, Europa y específicamente España se inventaron el impuesto al sol... así como lo oye.... impuesto al sol.
Conozcamos un poquito de este asunto y algo de gramática española.

España, Fundéu.- 
La expresión impuesto al sol es la forma con la que coloquialmente se conoce a este canon sobre la producción y el autoconsumo de la electricidad con placas fotovoltaicas, introducido en España por el decreto que regula las modalidades de energía eléctrica y su producción.
En la prensa, es frecuente encontrarla en frases como «El Parlamento Europeo señala el principio del fin del impuesto al Sol», «El Impuesto al Sol pierde su primera gran batalla en Europa» o «Europa dice no al 'impuesto al sol' en España».
Según indica la Ortografía académica, los nombres de impuestos y tasas se escriben siempre con minúscula. Así, del mismo modo en que se escriben con minúsculas las iniciales de impuesto sobre el valor añadido, se escribe con minúscula también la inicial de impuesto en la denominación impuesto al sol.
Respecto del sustantivo sol, la misma fuente académica señala que sustantivos como sol, tierra y luna solo se escriben con mayúscula cuando se refieren específicamente a los nombres propios de los objetos astronómicos y en minúscula cuando se emplean fuera de estos contextos tanto en usos rectos como en derivados o metafóricos (salir el sol, tomar el sol, luz de la luna, desheredados de la tierra, etc.).

Europa dice no
Por tanto, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido mantener las dos iniciales en minúscula: «El Parlamento Europeo señala el principio del fin del impuesto al sol», «El impuesto al sol pierde su primera gran batalla en Europa» y «Europa dice no al impuesto al sol en España».
Además, no hay necesidad de escribir esta expresión con resalte, salvo que específicamente se quiera marcar que se trata de una denominación coloquial del impuesto, aunque esta se encuentra ya sobradamente asentada en los medios españoles.

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viernes, 26 de enero de 2018

La Luna despide enero a lo grande

Los eclipses lunares ocurren cuando  nuestro satélite pasa por la sombra de la Tierra. Esto no sucede todos los meses porque la órbita de la Luna está ligeramente inclinada con respecto a la de la Tierra-Sol (eclíptica). A diferencia de los eclipses solares, los eclipses lunares son visibles desde cualquier lugar del mundo, una vez que la Luna está sobre el horizonte en el momento del eclipse.


España, IAC / ciberpasquinero

El próximo miércoles, 31 de enero, la Luna volverá a ser la protagonista con un eclipse total producido por una superluna que además será la segunda Luna llena del mes. Esta será una curiosa coincidencia sin ningún tipo de implicación -ni positiva ni negativa- para nuestro Planeta.

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Es difícil que coincidan eclipse total, superluna y segunda Luna llena del mes, llamada en algunos medios estadounidenses Luna azul que nada tiene que ver con su color. Los cálculos indican que no se producía desde 1982, pero debe entenderse solo como una curiosa coincidencia. No tendrá ninguna implicación -ni positiva ni negativa- para nuestro Planeta y, desde el punto de vista astronómico, el mayor interés reside en las observaciones y medidas tomadas durante el transcurso del eclipse total.

Eclipse Total de Luna visible desde Asia y Australia

Los eclipses lunares ocurren cuando  nuestro satélite pasa por la sombra de la Tierra. Esto no sucede todos los meses porque la órbita de la Luna está ligeramente inclinada con respecto a la de la Tierra-Sol (eclíptica). A diferencia de los eclipses solares, los eclipses lunares son visibles desde cualquier lugar del mundo, una vez que la Luna está sobre el horizonte en el momento del eclipse.

Durante la totalidad, la Luna no desaparece de la vista, sino que adquiere una tonalidad rojiza -razón por la que en las redes sociales se la conoce como "Luna de Sangre"-. La atmósfera de la Tierra, que se extiende unos 80 km más allá del diámetro terrestre, actúa como una lente desviando la luz del Sol, al tiempo que filtra eficazmente sus componentes azules, dejando pasar solo luz roja que finalmente será reflejada por la Luna, dándole un resplandor cobrizo característico.

Según datos proporcionados por la NASA, en el año 2018 se producirán dos eclipses totales de Luna, el 31 de enero y el 27 de julio. El primero de ellos será visible, completamente, desde Australia y el oriente asiático, mientras que su observación desde Europa no será posible. Para el segundo, podremos ver la fase final desde nuestro continente. Deberemos esperar hasta el 21 de enero del año 2019 para ver todas las fases de un eclipse total de Luna.

Superlunas

Debido a que la órbita de la Luna es una elipse, hay momentos que se encuentra más cercana a la Tierra -perigeo- y otros más alejada -apogeo-. Durante las superlunas -la Luna llena se produce cerca del perigeo-, el diámetro lunar puede aumentar hasta en un 14%, y su brillo, alrededor de un 30%,respecto a una Luna llena en el apogeo. La pregunta es ¿podemos percibir el cambio de tamaño a simple vista? La respuesta es que será muy difícil apreciarlo, aunque la Luna será más brillante.

Si realizamos los cálculos, podemos darnos cuenta de que no es raro que la Luna llena suceda cerca del perigeo. De hecho, suelen ocurrir de 3 a 5 superlunas en un año (de las 12-13 posibles). Durante el año 2017 tuvimos tres superlunas, las mismas que se producirán  en el año 2018 (dos en enero y otra en diciembre).

En la situación más favorable, una superluna tendrá un diámetro de 4 minutos de arco mayor que una Luna llena en el apogeo. Es decir, el incremento de diámetro angular de la superluna es de solo la quinceava parte del tamaño angular de nuestro dedo meñique si lo observamos con el brazo extendido. Realmente muy difícil distinguirlo a simple vista.

Material audiovisual