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sábado, 2 de marzo de 2013
Presentan libro sobre la sociedad teotihuacana
Academia Mexicana de Ciencias
Boletín AMC/080/13
México, D.F., 28 de febrero de 2013
- La obra es la culminación de una primera fase del proyecto multidisciplinario “Teotihuacan: elite y gobierno”, que reunió a numerosos especialistas
- Es el primer volumen de una serie y contiene los resultados de los estudios arqueométricos, indispensables para conocer a esta compleja sociedad mesoamericana
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- La edición, la primera de una serie de volúmenes, es resultado de una investigación realizada en extensivas excavaciones y minuciosas pruebas de laboratorio a lo largo de ocho años (1997-2005).
El pasado 14 de febrero, se presentó el libro “Estudios arqueométricos del centro de barrio de Teopancazco en Teotihuacan”, el primero de una serie de volúmenes que compila los resultados de un gran proyecto multidisciplinario enfocado a conocer la forma de vida de las élites de este antiguo centro: revelar las actividades que éstas realizaban en sus residencias, los recursos a los que tenían acceso, su dieta, así como a los grupos étnicos a los que pertenecían.
La doctora Linda Manzanilla Naim, investigadora del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, dirigió este proyecto titulado “Teotihuacan: elite y gobierno”, para el cual, se realizaron extensivas excavaciones, numerosas tomas de muestras y minuciosos análisis en laboratorio a lo largo de ocho años (1997-2005), y se reunió a numerosos especialistas en ciencias naturales, sociales, exactas y humanísticas. Más adelante, Manzanilla se encargó de la integración, edición y publicación de los estudios derivados del proyecto.
La integrante de la Academia Mexicana de Ciencias comentó que esta obra corresponde tan solo a la parte arqueométrica del proyecto, es decir, al conjunto de estudios sobre la caracterización físico-química de los materiales encontrados; su datación, conservación y restauración; la reconstrucción del entorno y de la apariencia física de sus habitantes.
Los estudios arqueométricos son vitales para el proyecto, porque aportan los datos duros que sostienen las interpretaciones e inferencias sobre esta compleja sociedad mesoamericana, de la cual, no se tienen textos. Los próximos libros de la serie abordarán aspectos arqueológicos, como las relaciones comerciales, basados en dichos datos.
La publicación de este primer volumen (a finales del 2012) afirmó la especialista, es la culminación de un ciclo de este gran proyecto, pues de ahora en adelante, el trabajo en campo y el análisis de los materiales continuarán en otra zona de la metrópoli teotihuacana. “Dedicaré mis esfuerzos a seguir excavando Xalla, un gran complejo palaciego al norte de la Pirámide del Sol que probablemente sea el lugar donde los gobernantes tomaban sus decisiones”, aseguró.
Manzanilla explicó que el estudio de ambos sitios permitirá tener una visión más completa sobre la compleja sociedad teotihuacana, pues mientras que Teopancazco era un centro de barrio habitado por élites intermedias, Xalla era un palacio donde vivían los gobernantes. “Son dos niveles de poder los que analizamos en el proyecto de Teotihuacan”.
Durante la presentación del libro, el arqueólogo Leonardo López Luján, también miembro de la AMC, dijo durante su intervención que Linda Manzanilla logró conjuntar creativamente los datos obtenidos tras largos años de excavación y de trabajo de muchos especialistas, para darnos valiosas instantáneas de la vida en Teopancazco.
En libro, “Manzanilla reconstruye, por ejemplo, la realización de ritos semejantes a los que se aprecian en las pinturas murales, y propone el uso de tejos como medio de cambio para obtener tortillas como retribución a servicios prestados”.
La arqueóloga Julie Gazzola, también presentadora de la obra, expresó: “A lo largo de varios años, la doctora Manzanilla nos ha mostrado el camino que deberíamos seguir todos los arqueólogos en nuestro trabajo cotidiano. En este sentido, podemos establecer dos momentos en la arqueología, no solo de Teotihuacan: antes de los trabajos de la doctora Manzanilla y después de estos pues estableció una parteaguas en la forma en cómo se practica la arqueología en México”.
En sus más de 500 páginas, agrupadas en trece capítulos junto con un nutrido banco de datos, el libro reúne las investigaciones de 33 académicos adscritos a seis diferentes instituciones, cuatro mexicanas y dos europeas, como el Instituto Nacional de Antropología e Historia, el Instituto de Física y el Instituto de Geología, ambos de la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad de Valencia en España.
Alejandra Monsiváis Molina
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viernes, 1 de marzo de 2013
Exploran el territorio nacional para el empleo de energía solar
Antes de instalar un calentador solar de uso doméstico o un sistema de paneles fotovoltaicos que transformen la radiación solar en energía eléctrica, se debe considerar la cantidad y la calidad de la radiación solar que llega a la superficie terrestre, con el fin de usar de manera eficiente este recurso natural.
En este sentido, el doctor Mauro Valdés Barrón, coordinador de la Sección de Radiación Solar del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México, encabeza un proyecto para calibrar las estaciones en tierra del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) que miden la radiación solar en nuestro país, además de desarrollar modelos de medición que tomen en cuenta diferentes factores que interactúan con ella (como la energía en forma de ondas electromagnéticas) en su recorrido por la atmósfera.
Entre los agentes que influyen en la cantidad y calidad de la radiación solar se encuentran las nubes, los gases, la contaminación y los aerosoles atmosféricos o partículas suspendidas, que constituyen un factor importante de interferencia, y dependiendo del tamaño y composición de éstos, la radiación solar puede ser absorbida, reflejada o dispersada.
El proyecto que tiene como objetivo la calibración de la Red Nacional de sensores de Radiación Solar, está financiado por los Fondos Sectoriales SENER-CONACyT, y en dicho proyecto participa el Servicio Meteorológico Nacional, del cual dependen las 133 estaciones.
En 2012 el investigador y su equipo calibraron 48 de las 133 Estaciones Meteorológicas Automáticas (EMA’s), a las cuales los especialistas deben regresar cada año para cambiar los equipos de medición y garantizar la confiabilidad de los datos obtenidos.
Los equipos que se intercambiaron en las EMA`s son los piranómetros, conformados por una termopila solar y utilizados en la medición de la radiación que llega de cualquier parte del hemisferio (global).
Al respecto de la información de las estaciones meteorológicas, el especialista insistió en que permite identificar las zonas interesantes para el aprovechamiento de la energía solar y posteriormente se deben hacer mediciones en el sitio con el objetivo de determinar la factibilidad de instalación de alguna de las tecnologías solares existentes. La radiación solar kilómetro a kilómetro
Uno de los objetivos del doctor Mauro Valdés, es crear una base de datos acerca de la cantidad de la radiación solar global por kilómetro cuadrado en México, de esta manera se podría calcular la energía potencial.
Esta idea dio origen a otro proyecto titulado “Inventario nacional del recurso solar”, sometido al CONACYT, en el que se propone incluir otros parámetros de medición como radiación solar difusa y directa, luminosidad, radiación ultravioleta, profundidad óptica del aerosol y la radiación solar en planos inclinados.
Lo primero que se hizo fue un mapa regional del país, de acuerdo al suelo, la vegetación, la nubosidad, el clima, la precipitación, la geología y el albedo, que se refiere a los cuerpos con capacidad de reflejar la radiación solar como es el caso de las nubes, el agua o el hielo.
Bajo dichos criterios se obtuvieron seis clasificaciones del territorio nacional, “aunque una zona boscosa y una selva estén dentro de una misma categoría en nuestro mapa, sabemos que no son lo mismo, por lo que existirá una estación en cada una de estas categorías, teniendo una cobertura nacional con no más de 17 estaciones”, explicó el investigador.
De lograrse esta base de datos, no sólo sabríamos cuáles son las posibles zonas para el aprovechamiento de la energía solar, sino también qué tipo de tecnología es factible utilizar.